
No tenía muchas ganas de ver 2012, ya que había leído comentarios muy negativos sobre ella. Sin embargo, decidí hacerlo, ya que tambíén había leído que los efectos especiales eran impresionantes, y quería apreciarlos en una pantalla grande. En otras palabras, pensaba encontrarme con un bodrio, que solo ofrecería buenos efectos. Qué grata sorpresa me llevé. 2012 resultó ser un auténtico peliculón y si bien no será una obra maestra ni mucho menos, no entiendo por qué fue tan mal recibida.
Es bien sabido que las profecías mayas dicen que el mundo acabará en el 2012 y esta película se centra en cómo varios personajes buscan su manera de sobrevivir al fin del mundo. La película pone el foco en un escritor (John Cusack), su ex-esposa (Amanda Peet), sus hijos (Liam James y Morgan Lily) y el nuevo novio de su ex-esposa (Tom McCarthy); en un geólogo (Chiwetel Ejiofor) que asesora al Presidente de los Estados Unidos (Danny Glover) en la desesperante situación; y en un burócrata (Oliver Platt) que trabaja para el Presidente de los Estados Unidos. Como dije, los personajes son muchos más, pero éstos son los más importantes.
Para empezar, decir que los efectos especiales de esta película son impresionantes es poco. Los efectos especiales son extraordinarios, y las escenas de escape en la limusina y luego en la avioneta son emocionantes y sencillamente apoteóticas. Las demás secuencias de efectos especiales también son geniales, pero esas me provocaron un puro goce cinematográfico, que una película no me lo producía desde hace mucho tiempo.
Pero por suerte, la película no es solo efectos especiales de primera calidad; si fuera así, ésta sería una experiencia hueca. 2012 también construye personajes interesantes y que inmediatamente simpatizan con el espectador; les aseguro que todos los personajes se me hicieron entrañables y cuando algunos murieron, en verdad sentí pena.
Las actuaciones son más que correctas; particularmente me gustaron los desempeños de John Cusack, quien aparece tan entretenido como siempre; Chiwetel Ejiofor, que en una escena específica logra conmover; y el gran Woody Harrelson, quien a pesar de tener una participación corta, se muestra tan energético y convincente como siempre.
Entonces, quiero que se entienda: 2012 no es una gran película en el sentido convencional, pero a mi me entretuvo enormemente, y no entiendo por qué fue tan mal recibida. Por mi parte, la recomiendo efusivamente, ya que me hizo pasar un rato emocionante y muy divertido. Ah, y me gustaría agregar que no dejen pasar la oportunidad de verla en el cine, ya que por más que la vean con el mejor home-theater, nada será igual a disfrutarla en una pantalla gigante y con el sonido de un cine.
Calificación: 8.5
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